repurposed tools / herramientas reutilizadas

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Notes on tool use, as part of ongoing research into indigenous clay, with support from British Council Crafting Futures.

I was so taken with the organised aesthetic of the tool drawer in Gustavo’s workshop. It reminded me of how, as a child, I would wander into my mother’s studio and paw over her neatly lined up paintbrushes, the brightly coloured rags hanging to one side of the printmaking press, the huge plan chest of catalogued papers. The tools that an artist relies on to make their work can be just as compelling as the work itself, for each of them has hidden stories to tell of the artist’s processes and secrets.

Looking at, and playing with, all these different clay tools – for carving, scraping, marking, sculpting – also reminded me that we would need to think about stocking the workshop at Guapamacataro with its own set, in order for it to be fully functionable. We had a few wire sculpting tools but wanted quite a few more to enable the students to participate in the workshops. When I mentioned this to Gustavo he responded by tipping out a heavy tin kept next to the tool drawer, a tin full of faded plastics, broken pens and other odds and ends.

Around Maravatio and Tlalpujahua, as with many areas of Mexico, one often finds disconcerting amounts of rubbish piling up at the sides of the road and strewn across the landscape. In response to this, and in exchange for the clay we were wanting to dig from the earth, when I worked with the students from the local school at Guapamacataro we scooped up as much rubbish as we could on the way to and from the clay site, bringing a bulging bin bag back to the workshop. This became the beginning of our tool box.

The capacity to make and use tools is part of what makes us human and it’s amazing to see the ingenious ways children and adults alike will come up with to repurpose old bits of rubbish. It’s also an interesting exercise for exploring the tactility of synthetic versus organic materials: how does clay feel in comparison to plastic – where are its edges, how malleable is it, how does it respond to pressure?

Whilst we will still need to equip the Guapamacataro workshop with some more sophisticated tools, the recycled tools have offered a gentle way in to conversations about our throwaway culture, led to some expressive mark-making and prevented at least a little more plastic from ending up in the field.


Notas sobre el uso de herramientas, como parte de una investigación en curso sobre el barro indígeno, con el apoyo de British Council Crafting Futures.

Me cautivó la estética organizada del cajón de herramientas en el taller de Gustavo. Me recordó cómo, cuando era niña, me paseaba por el estudio de mi madre y miraba sus pinceles alineados perfectamente, los trapos de colores brillantes colgando a un lado de la prensa, el enorme cofre de papeles catalogados. Las herramientas de las que depende un artista para hacer su trabajo pueden ser tan convincentes como el trabajo en sí, ya que cada una de ellas tiene historias ocultas que contar sobre los procesos y secretos del artista.

Mirar y jugar con todas estas diferentes herramientas para el barro – para tallar, raspar, marcar, esculpir – también me recordó que tendríamos que pensar en abastecer el taller de Guapamacátaro con su propio conjunto, para que sea completamente funcional. Teníamos algunas herramientas alambres para esculpir, pero queríamos bastantes más para que los estudiantes pudieran participar en los talleres. Cuando le mencioné esto a Gustavo, respondió sacando una lata pesada guardada al lado del cajón de herramientas, una lata llena de plásticos desteñidos, bolígrafos rotos y otras cositas.

Alrededor de Maravatío y Tlalpujahua, como en muchas áreas de México, a menudo se encuentran cantidades desconcertantes de basura amontonadas a los lados del camino y esparcidas por el paisaje. En respuesta a esto, y a cambio del barro que queríamos cosechar de la tierra, cuando trabajé con los estudiantes de la escuela de Guapamacátaro, recogimos tanta basura como pudimos en el camino hacia y desde el sitio de barro, trayendo de vuelta una bolsa abultada de basura al taller. Esto se convirtió en el comienzo de nuestra caja de herramientas.

La capacidad de hacer y usar herramientas es parte de lo que nos hace humanos y es sorprendente ver las formas ingeniosas que niños y adultos inventarán para reutilizar pedazos de basura. También es un ejercicio interesante para explorar la tacto de los materiales sintéticos frente a los orgánicos: ¿cómo se siente el barro en comparación con el plástico – dónde están sus bordes, qué tan maleable es, cómo responde a la presión?

Si bien aún tendremos que equipar el taller de Guapamacátaro con algunas herramientas más sofisticadas, las herramientas recicladas han ofrecido una manera gentil de empezar conversaciones sobre nuestra cultura de usar y tirar, han resultado en algunas marcas expresivas y han prevenido que al menos un poco más de plástico termine en el campo.

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