aprendiendo: cosecha / learning: harvest

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Notas de un taller que hice en Guapamacátaro, como parte de una investigación en curso sobre el barro indígeno, con el apoyo de British Council Crafting Futures.
Lea sobre la cosecha honorable, un concepto esencial que informó este taller

Empezamos en un círculo, pasando dos bolsas de papel entre nosotros. No podemos mirar dentro de las bolsas pero metemos nuestras manos para tocar lo que está allí.

¿Cómo se sienten? pregunto

¡Suave! alguien dice

Raro dice otro

Frío, rico, feo, sucio

Y ¿qué son?

¡Barro!

¿y una botella de plástico?

Les explico que encontré ambos objetos en el mismo lugar, que estaba fui caminando y los encontré a los ambos en el suelo. Hablamos del hecho de que uno de los dos no pertenece en el suelo y les pregunto qué podemos hacer al respeto. Ellos sugieren que limpiemos la basura. Yo sugiero un intercambio.

Pensé que hoy podríamos ir a buscar barro cercano. Entonces, ¿por qué no hacemos un intercambio? Vamos por el barro y limpiamos todo la basura que encontramos en el camino.

Así que vamos al río, con una carretilla, un pico y una pala – que los niños toman sus turnos para llevar – y me sorprende su entusiasmo por recoger toda la basura que vemos. Hay mucho. Llegamos al sitio que yo había revisado y les pregunto,

Cuando van a la casa de un amigo, ¿entran en la casa y comienzan a sacar cosas del refri?

No

Entonces ¿qué hacen?

Preguntamos

Pues sí. Así que también haremos eso aquí, preguntando al río y a la tierra si podemos tomar un poco de sus recursos.

Escuchamos una respuesta. Mi colega dice que ya ha oído uno. El río dijo que sí, pero solo si prometemos que solo tomaremos de este lugar exacto y solo tomaremos lo que necesitamos, que es poco. Entonces eso es lo que hacemos.

Les muestro a los niños como hacer la prueba de salchicha para ver si hay barro en el suelo. Lo hacen emocionada, al ver que sí, lo hay.

Poco a poco, con pico y palo, cada niño tomando su turno, sacamos el barro, hasta que tenemos una montañita en la carretilla. Regresamos al taller, con nuestra bolsa de basura muy llena también.

Al entrar al taller, colocamos el barro en el antiguo bebedero, que ahora es nuestro tina para mezclar barro, y agregamos agua hasta que está completamente cubierta.

Ahora tenemos que esperar al menos un día, hasta que queda remojado digo

Mientras tanto, aprovechamos la oportunidad para jugar el barro que ya está hecho y les digo que hagan cualquier idea que se les ocurra, para que vean cómo responde el barro, qué funciona y qué no. Y yo disfruto viendo sus creaciones, notando cómo las manos siempre quieran formar las mismas cosas: figuras, humanos, animales, recipientes, las elementos tiernos y esenciales de nuestra existencia.

Notas de las otras talleres: procesa, crea y quema.

Notes from a workshop I ran at Guapamacátaro, as part of an ongoing investigation into local clay, with support from the British Council Crafting Futures.
Read up on the honourable harvest, an essential concept that informed this workshop.

We start in a circle, passing around two paper bags. We can’t look inside the bags but we put our hands in to touch what’s there.

How do they feel? I ask

Smooth! someone says

Weird says another

Cold, nice, horrid, dirty

And what are they?

Clay!

and a plastic bottle?

I explain that I found them in the same place, that I went walking and found them both in the ground. We speak about the fact that one of them doesn’t belong in the ground and I ask them what we might do about that. They suggest we clean up rubbish. I suggest an exchange.

I thought today we could go looking for clay nearby. So why don’t we do an exchange – let’s go get the clay and clean up the rubbish we find along the way?

So we head to the river, with a wheelbarrow, pick axe and spade – that the children take turns in carrying – and I am amazed at their enthusiasm for collecting all the rubbish we see. There’s a lot. We arrive at the site I’d checked out earlier and I ask them,

When you go to a friend’s house, do you enter the house and start taking things from the fridge?

No

Then what do you do?

We ask

Exactly. Which is what we’re going to do here, asking the river and the earth if we can take a little of their resources.

We listen for a response. My colleague says she’s just heard one. The river said yes, but only if we promise to take only from this exact place and only what we need, which is little. So that’s what we do.

I show the children how to do the sausage test to see if there’s clay in the soil. They do it excitedly, seeing that yes, there is.

Little by little, with pick axe and space, each child taking their turn, we dig for clay, until we have a little heap in the wheelbarrow. We return to the workshop, with our rubbish bag also very full.

Entering the workshop, we put the clay earth in the old drinking trough, which is now our clay mixing bucket, and we add water until it’s completely covered.

Now we have to wait at least a day, until it’s had a good soak I say

Meanwhile, we enjoy the opportunity to play with the clay that’s already been made and I tell them to make whatever they think of, so they can see how the clay responds, what works and what doesn’t. And I enjoy watching their creations, noting how hands always want to shape the same things: figures, humans, animals, containers, the tender and essential elements of our existence.

Notes from the other workshops: process, create, fire.

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